Los seis pasos para llevar una vida saludable

Todos queremos una piel perfecta pero ¿Cómo lo conseguimos? La cosmética nos puede ayudar a mantenerla en buenas condiciones y protegerla del paso del tiempo. Sin embargo, nuestro estilo de vida también puede ayudarnos a cuidar la piel.

Más allá de la cosmética, es necesario incorporar hábitos de vida saludables que favorezcan el cuidado y la protección de la piel.

  • Eres lo que comes: el exceso de grasas no saludables y azúcares refinados, seguir dietas de manera prolongada, la falta de vitaminas o un nivel bajo de bacterias probióticas entre otros, son factores que tienen un impacto negativo en nuestro cutis.

Cuidemos por tanto nuestra alimentación.

  • Aplícate protección solar: tanto en verano como en invierno. A diario nuestro rostro recibe gran cantidad de radiación solar que no sólo propicia la aparición de manchas y arrugas, sino que, como todos sabemos, ocasiona graves enfermedades.

Protégete del sol con productos adecuados.

  • Bebe agua: el poder del agua en nuestra piel se puede observar casi de inmediato. Libera a nuestro cuerpo de toxinas e hidrata nuestra piel.

Disminuye el consumo de refrescos y zumos industriales y pásate al agua.

  • Tabaco y alcohol: el alcohol deshidrata la piel y hace que te salgan arrugas, y el tabaco contiene toxinas que acaban con las células de la piel, y al igual que ocurre con el sol ocasiona la aparición de graves enfermedades.

Abandona los hábitos tóxicos. Dañan tu salud y tu piel.

    • Haz ejercicio: lo que más te guste o mejor se adapte a ti y a tus circunstancias. Running, natación, bicicleta, yoga o simplemente caminar, lo importante es moverse. Cuando activamos nuestro metabolismo todos los procesos asociados a la renovación de la piel se activan.

 

  • Duerme 8 horas: y no es un mito. Un sueño reparador incide de manera directa en nuestro aspecto. Durante un ciclo habitual de sueño, las células se renuevan y se expulsan toxinas. Mientras descansamos, se produce la regulación del colágeno, el componente que proporciona firmeza y densidad a la piel. Por eso, si no dormimos lo suficiente nos exponemos a un envejecimiento prematuro.

 

  • Libérate del estrés: estrés, depresión y ansiedad se traducen en un aumento de problemas de piel, cabello o uñas. Los estados de ansiedad y nerviosismo hacen que el organismo libere una serie de hormonas que provocan la vasoconstricción de la piel, dejándola expuesta a sufrir reacciones alérgicas e inflamaciones. Especialmente vulnerables son las pieles sensibles y fácilmente reactivas.

La piel y la mente están estrechamente conectadas. Escucha tu cuerpo y las señales que te envía.